El mundo empresarial tan cambiante en el que estamos sumergidos, ha obligado en las últimas décadas a las empresas a modificar sus estructuras tradicionales. El entorno competitivo exige un esfuerzo de mejora en todos los sectores.
- Rediseño de procesos
- Mejora de productividad
- Reducción de costes
- Buena calidad, que implica satisfacción de cliente.
Lo primero que tenemos que dejar claro, es la diferencia que existe entre los costes de la Calidad, y los costes de la organización de la Calidad.
Los costes de la Calidad representan la diferencia entre el coste real de un producto o servicio y lo que sería el coste reducido de ofrecer un nivel de calidad óptimo, sin fallos en los productos o defectos en la fabricación.
Los costes de la organización de la Calidad, son aquellos generados por el mantenimiento de un departamento y un sistema de Calidad.
Por tanto, no hemos de caer en el error de pensar que cuando nos hablan de costes de Calidad, nos están hablando de un sistema certificado, que implica auditorías externas. Perfectamente se puede trabajar en la reducción de los costes de Calidad sin tener que certificarse por una entidad.
El cálculo de los costes de Calidad y de fallos permite evaluar los programas llevados a cabo por las empresas en este terreno.
En una encuesta realizada, el 9% de las empresas calcula los costes de Calidad, y éstas representan el 31% de las que tienen un sistema de Calidad.
Algunos expertos en este tema, opinan que estos costes se pueden reducir a la tercera parte de su nivel en no más de tres años, con un proceso de mejora contínua.
Por experiencia de muchas empresas, el mero hecho de calcular estos costes, ayuda a reducirlos. Pero lo que está claro es que si no los calculamos, no podremos saber en qué nivel estamos, y difícilemente podremos conocer si se reducen realmente. Su conocimiento, además ayuda a priorizar las acciones hacia aquellas áreas con más fallos.
Una cosa muy importante a tener en cuenta sobre los costes de Calidad, es que existe una relación directa entre ellos y los resultados o beneficios, de forma que lo que se ahorra en costes de Calidad va a parar directamente a los beneficios.
Pedro Gómez

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